Bueno... ¿usted que Opina?.
lunes, 25 de abril de 2016
¡El asunto está en la Cueva!
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martes, 9 de febrero de 2016
Disfruta del Video de la Canción: "En ésta no" de Sin Bandera.
martes, 2 de febrero de 2016
ReCopia del Blog de Luis Britto García
"Nos tomamos el atrevimiento" (esperemos no lo considere así su Autor) de colgar en el Blog de Nuestra Radio Web este escrito del Profesor Luis Britto García, por considerarlo importante para el proceso de Descolonización Cultural en la que basamos nuestra lucha.
"Fuerzas Alzadas de Liberación Cultural"
Por: Luis Britto García
Por: Luis Britto García
1
Filtraciones de los cuerpos de espionaje estadounidenses identifican el más peligroso movimiento subversivo contra la hegemonía imperial. Toda guerra es combate cultural que moviliza divisiones de monopolios de la desinformación, brigadas de las publicidades, batallones de aparatos ideológicos, quintas columnas de intelectuales orgánicos, pelotones de bienpensantes. En el bando opuesto, la peligrosa resistencia del pensamiento.
Filtraciones de los cuerpos de espionaje estadounidenses identifican el más peligroso movimiento subversivo contra la hegemonía imperial. Toda guerra es combate cultural que moviliza divisiones de monopolios de la desinformación, brigadas de las publicidades, batallones de aparatos ideológicos, quintas columnas de intelectuales orgánicos, pelotones de bienpensantes. En el bando opuesto, la peligrosa resistencia del pensamiento.
2
Máquinas analizadoras de contenido, programas atadores de cabos, sistemas procesadores de datos descubren operaciones cumplidas desde mediados del pasado siglo por las peligrosas FALC, Fuerzas Alzadas de Liberación Cultural. Toda Revolución nace del pensamiento y muere cuando la idea la abandona. Cada combatiente un ejército, los ejércitos combatientes de las FALC son autosuficientes, se mantienen de los recursos del territorio sin apoyo de autoridades legítimas e incluso en abierto conflicto con éstas. Los combatientes ejércitos de las FALC brotan dondequiera como mala hierba; son semiautónomos, no se agrupan más que transitoriamente y por peleas mutuas o amor por la anarquía no tardan en regresar a su estado de insubordinación natural, de modo que aniquilar uno es dejar los demás vivos y activos. Inútil buscar un jefe para matarlo porque cada uno hace lo que le da la gana. Los ejércitos combatientes de las FALC actúan a veces en colaboración con fuerzas armadas insurgentes, pero sobreviven incluso al exterminio de éstas y desde la clandestinidad piensan con redoblado furor. Se puede inhabilitar temporariamente a los combatientes ejércitos de las FALC arrebatándoles armamentos tales como editoriales, multígrafos o imprentas clandestinas, pero inmediatamente inventan otros más peligrosos como farsas políticas, Cátedras del Humor, Marchas de los Pendejos o grafitos o películas o novelas o telenovelas o canciones o proyectos arquitectónicos o cuadros geniales que de un bombazo pulverizan maquinarias partidistas o industrias culturales.
Máquinas analizadoras de contenido, programas atadores de cabos, sistemas procesadores de datos descubren operaciones cumplidas desde mediados del pasado siglo por las peligrosas FALC, Fuerzas Alzadas de Liberación Cultural. Toda Revolución nace del pensamiento y muere cuando la idea la abandona. Cada combatiente un ejército, los ejércitos combatientes de las FALC son autosuficientes, se mantienen de los recursos del territorio sin apoyo de autoridades legítimas e incluso en abierto conflicto con éstas. Los combatientes ejércitos de las FALC brotan dondequiera como mala hierba; son semiautónomos, no se agrupan más que transitoriamente y por peleas mutuas o amor por la anarquía no tardan en regresar a su estado de insubordinación natural, de modo que aniquilar uno es dejar los demás vivos y activos. Inútil buscar un jefe para matarlo porque cada uno hace lo que le da la gana. Los ejércitos combatientes de las FALC actúan a veces en colaboración con fuerzas armadas insurgentes, pero sobreviven incluso al exterminio de éstas y desde la clandestinidad piensan con redoblado furor. Se puede inhabilitar temporariamente a los combatientes ejércitos de las FALC arrebatándoles armamentos tales como editoriales, multígrafos o imprentas clandestinas, pero inmediatamente inventan otros más peligrosos como farsas políticas, Cátedras del Humor, Marchas de los Pendejos o grafitos o películas o novelas o telenovelas o canciones o proyectos arquitectónicos o cuadros geniales que de un bombazo pulverizan maquinarias partidistas o industrias culturales.
3
Inútil aniquilar combatientes de las Fuerzas Alzadas de la Liberación Cultural porque los sobrevive el ejemplo; inútil comprarlos porque los sobreviven sus obras; inútil enterrarlos vivos, cortarles las manos o exiliarlos porque como la semilla no mueren, sino florecen. No importa que algún gobierno haga las paces con ellos; si cae, allí estarán, como siempre. Alzados.
Inútil aniquilar combatientes de las Fuerzas Alzadas de la Liberación Cultural porque los sobrevive el ejemplo; inútil comprarlos porque los sobreviven sus obras; inútil enterrarlos vivos, cortarles las manos o exiliarlos porque como la semilla no mueren, sino florecen. No importa que algún gobierno haga las paces con ellos; si cae, allí estarán, como siempre. Alzados.
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domingo, 17 de enero de 2016
Con este método leerás un libro al día por todas las semanas del año.
Leer es una actividad que en nuestras sociedades tiene un prestigio singular, un aura en la que se combinan el privilegio que alguna vez fue para las clases que podían costear su aprendizaje y su ejercicio, y también su tendencia hacia lo elevado, lo creativo, aquello que surge cuando el ser humano da más de sí mismo y se expresa por medio del lenguaje escrito.
Leer, se dice desde que la lectura se popularizó y masificó, cultiva, amplía los horizontes, enriquece el vocabulario, nos hace más compasivos y otros muchos beneficios positivos que, en efecto, pueden llegar de la mano de la lectura.
Según Conner Habib sí, es posible leer un libro al día por una semana. Además, con cifras: un libro al día durante todas las semanas del año. ¡Un libro al día! El sueño de muchos, sin duda. Conner Habib compartió su método, que traducimos a continuación:
1. Elige los libros que leerás cada semana varios días antes de que la semana empiece.
2. Elige más de siete libros, para que así tengas un margen.
3. En general, elige libros de menos de 200 páginas de extensión.
4. Incluye algunos libros fáciles de leer: obras de teatro, poesía, libros muy muy cortos. En casos desesperados también puedes elegir libros que alguna vez empezaste y que estuviste a punto de terminar.
5. Si quieres leer un libro extenso o si empezaste uno y parece que no lo terminarás antes de que finalice el día, recurre a uno de los libros breves. De esa manera podrás leer en parte el libro extenso pero terminar el corto. Al día siguiente puedes terminar el libro inconcluso.
6. Si tienes que desvelarte para terminar el libro, saca el café y consíguelo.
7. Avísale a tus seres queridos. Pregúntales si les gustaría salir a algún lado para leer contigo o, si quieres involucrarlos en serio (¡y si ellos quieren!), lee para ellos en voz alta, poesía o cuentos cortos.
8. Contempla que en las primeras semanas te tomará un poco ajustarte. Eso significa que quizá te equivoques un poco en tu agenda de trabajo, que quedes mal con algunas personas con quienes habías hecho planes, etc. Eso tendría que ajustarse conforme te acostumbres.
9. Puedes tener 1 día libre a la semana. Pero mejor evita tener 1 día a la semana. Pero si sucede una vez, está bien.
10. No te enredes con que si esta es o no una buena manera de leer libros. Toda la vida lo has hecho de la otra manera: con calma. Ahora estás haciendo algo nuevo.
11. Resiste al menos un mes. Después haz un balance contigo mismo.
¿Qué te parece? Al menos vale la pena intentarlo, ¿no? Más allá de la velocidad o el sentido de acumulación que podría achacársele, al menos en este caso se trata de libros que, dependiendo de tu elección, algo dejarán en ti. Algo imprevisible que sólo obtendrás leyendo.
lunes, 12 de octubre de 2015
¡Resistencia Indígena!
¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492? ¿O antes que él la descubrieron los vikingos? ¿Y antes que los vikingos? Los que allí vivían, ¿no existían?
Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos?
¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro?
Los que allí vivían, ¿eran mudos?
Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América.
¿América estaba vacía?
Como Colón no entendía lo que decían, creyó que no sabían hablar.
Como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes de razón.
Y como estaba seguro de haber entrado al Oriente por la puerta de atrás, creyó que eran indios de la India.
Después, durante su segundo viaje, el almirante dictó un acta estableciendo que Cuba era parte del Asia.
El documento del 14 de junio de 1494 dejó constancia de que los tripulantes de sus tres naves lo reconocían así; y a quien dijera lo contrario se le darían cien azotes, se le cobraría una pena de diez mil maravedíes y se le cortaría la lengua.
El notario, Hernán Pérez de Luna, dio fe.
Y al pie firmaron los marinos que sabían firmar.
Los conquistadores exigían que América fuera lo que no era. No veían lo que veían, sino lo que querían ver: la fuente de la juventud, la ciudad del oro, el reino de las esmeraldas, el país de la canela. Y retrataron a los americanos tal como antes habían imaginado a los paganos de Oriente.
Cristóbal Colón vio en las costas de Cuba sirenas con caras de hombre y plumas de gallo, y supo que no lejos de allí los hombres y las mujeres tenían rabos.
En la Guayana, según sir Walter Raleigh, había gente con los ojos en los hombros y la boca en el pecho.
En Venezuela, según fray Pedro Simón, había indios de orejas tan grandes que las arrastraban por los suelos.
En el río Amazonas, según Cristóbal de Acuña, los nativos tenían los pies al revés, con los talones adelante y los dedos atrás, y según Pedro Martín de Anglería las mujeres se mutilaban un seno para el mejor disparo de sus flechas. Anglería, que escribió la primera historia de América pero nunca estuvo allí, afirmó también que en el Nuevo Mundo había gente con rabos, como había contado Colón, y sus rabos eran tan largos que sólo podían sentarse en asientos con agujeros.
El Código Negro prohibía la tortura de los esclavos en las colonias francesas. Pero no era por torturar, sino por educar, que los amos azotaban a sus negros y cuando huían les cortaban los tendones.
Eran conmovedoras las leyes de Indias, que protegían a los indios en las colonias españolas. Pero más conmovedoras eran la picota y la horca clavadas en el centro de cada Plaza Mayor.
Muy convincente resultaba la lectura del Requerimiento, que en vísperas del asalto a cada aldea explicaba a los indios que Dios había venido al mundo y que había dejado en su lugar a San Pedro y que San Pedro tenía por sucesor al Santo Padre y que el Santo Padre había hecho merced a la reina de Castilla de toda esta tierra y que por eso debían irse de aquí o pagar tributo en oro y que en caso de negativa o demora se les haría la guerra y ellos serían convertidos en esclavos y también sus mujeres y sus hijos.
Pero este Requerimiento de obediencia se leía en el monte, en plena noche, en lengua castellana y sin intérprete, en presencia del notario y de ningún indio, porque los indios dormían, a algunas leguas de distancia, y no tenían la menor idea de lo que se les venía encima.
Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Día de la Raza.
Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo?
En el año 1942, cuando Estados Unidos entró en la guerra mundial, la Cruz Roja de ese país decidió que la sangre negra no sería admitida en sus bancos de plasma. Así se evitaba que la mezcla de razas, prohibida en la cama, se hiciera por inyección.
¿Alguien ha visto, alguna vez, sangre negra?
Después, el Día de la Raza pasó a ser el Día del Encuentro.
¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros? ¿No habría que llamarlas, más bien, violaciones?
Quizás el episodio más revelador de la historia de América ocurrió en el año 1563, en Chile. El fortín de Arauco estaba sitiado por los indios, sin agua ni comida, pero el capitán Lorenzo Bernal se negó a rendirse. Desde la empalizada, gritó:
-¡Nosotros seremos cada vez más!
-¿Con qué mujeres? -preguntó el jefe indio.
-Con las vuestras. Nosotros les haremos hijos que serán vuestros amos.
Los invasores llamaron caníbales a los antiguos americanos, pero más
caníbal era el Cerro Rico de Potosí, cuyas bocas comían carne de indios para alimentar el desarrollo capitalista de Europa.
Y los llamaron idólatras, porque creían que la naturaleza es sagrada y que somos hermanos de todo lo que tiene piernas, patas, alas o raíces.
Y los llamaron salvajes. En eso, al menos, no se equivocaron. Tan brutos eran los indios que ignoraban que debían exigir visa, certificado de buena conducta y permiso de trabajo a Colón, Cabral, Cortés, Alvarado, Pizarro y los peregrinos del Mayflower.
Eduardo Galeano.
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